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Julio de la Torre, coordinador de Investigación de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia (EUEF) “San Juan de Dios”, Universidad Pontificia Comillas, es el nuevo director y editor jefe de la revista oficial de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO). Uno de sus primeros pasos en el cargo ha sido que esta publicación científica sea open access, es decir, accesible para todo el mundo interesado en el abordaje del cáncer.

¿Qué supone para ti ser el director de la revista de la SEEO?

Supone un nuevo reto y una gran responsabilidad con los lectores, tanto personal como profesional, al ocupar un cargo sin experiencia previa en el mismo, con muchos deseos de hacer que la revista se convierta en un referente en español para toda la Enfermería Oncológica. Es una revista que lleva publicándose desde el año 1996, una de las más antiguas en el área, y, hasta ahora, el acceso a sus contenidos científicos ha sido para los miembros de la SEEO y bibliotecas especializadas.  

¿Cuánto tiempo llevas colaborando con esta revista?

Antes de formar parte de la sociedad científica, ya publiqué en 2006 un trabajo sobre los aspectos a considerar en la Enfermería de ensayos clínicos en Oncología y algunas aportaciones a congresos en 2005 y 2007, pero no ha sido hasta el año 2017 cuando entro a formar parte del consejo editorial, colaborando en la realización de entrevistas a personas relevantes en la Oncología, como a Miguel Martín, entonces presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a Soraya Casla, especialista de actividad física del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), o a Ana Casas, oncóloga y paciente oncológica a la vez, cuyo compromiso por los pacientes de cáncer es muy especial.

En realidad, mi cometido era diverso y muy variado, tanto dentro de la revista, como colaborando con la sociedad en cada cosa que me pedían hasta el momento de pertenecer a la junta directiva. 

También eres miembro de la junta directiva de la SEEO. ¿Qué te une a esta sociedad científica?

Soy miembro desde hace unos meses por una situación particular: la anterior junta había sufrido varias bajas y alguna dimisión, y desde la nueva composición de la misma tuvieron a bien invitarme a pertenecer a ella, hasta las elecciones para la nueva junta, celebrada en Bilbao, dentro de la I Jornada de Formación en Enfermería Oncológica, donde los asociados han dispuesto y ratificado la candidatura que presentamos junto a los compañeros que configuramos la presente, en una posición como vocal.

A la SEEO me une el hecho de llevar muchos años trabajando de forma exclusiva en esta área, la cual ha sido el eje de mi vida profesional, desde antes del año 2000. He trabajado en Oncología en instituciones públicas y privadas, tanto en hospital de día como hospitalización, y también la oportunidad de trabajar en Atención Primaria, muy enfocada (al menos con un trato especial) en pacientes oncológicos y paliativos, y de forma continuada durante más de diez años he incidido en esa vida profesional a labores de investigación dentro de ensayos clínicos. Como miembros de la SEEO también somos miembros de derecho, con sus ventajas en formación y representación, de la Sociedad Europea de Enfermería Oncológica (EONS) y tenemos mucha relación con otras sociedades internacionales, con las que trabajamos de forma conjunta, como con la EAUN, de Urología, en sus trabajos sobre cáncer.

¿Cuál es el principal reto al frente de esta publicación?

El reto número uno es acercar la revista a un público especializado y más amplio de lo que tenemos hasta ahora: ya no sólo las enfermeras que pertenecen a nuestra sociedad, sino cualquier profesional que trabaje con pacientes oncológicos puede acercarse a la revista en busca de información de calidad sobre el cuidado del paciente. Por ello, nos movía la idea de hacer una revista de acceso abierto y gratuito, e impulsar la comunicación de todos los trabajos que se publiquen, y que los conocimientos aportados tengan un impacto mayor, redundando en la calidad de vida de nuestros pacientes. Colaboro puntualmente con revistas de divulgación, que buscan tener fuentes fiables de carácter científico, y es apreciable ese esfuerzo: nuestra revista va mucho más allá, ofreciendo trabajos de investigación basados en evidencia para que la práctica clínica sea más segura y de mejor calidad. Todas las publicaciones somos necesarias en este sentido, pues nos acercamos a públicos diferentes, o bien, y en muchos casos, al mismo público con diferentes enfoques.

¿Qué secciones destacarías?

Es una revista de carácter científico, con predominio de artículos originales de investigación, con revisión por pares y de muy buena calidad. También hay espacio para las revisiones de literatura. Hay secciones muy interesantes, como las de noticias de Europa, y las reseñas de libros que son de nuestro ámbito. No prevemos, desde el consejo editorial, hacer muchos cambios en la estructura de la revista, que hasta ahora ha sido dirigida magníficamente, con personas de las que nos queda mucho por aprender y que nos van guiando muy bien.

Como docente de la EUEF, ¿qué aportan este tipo de publicaciones a la enseñanza?

El pilar fundamental de la educación en ciencias de la Salud es la evidencia científica y las diversas escuelas de lectura crítica proponen leer mucho y de buena calidad. Apostamos en el trabajo con nuestros alumnos en esa dirección, formando a los alumnos, en base a la formación y experiencia de los profesores que no dejamos nunca de estudiar y, a la par, seguimos investigando, como modo y manera de enseñar aún mejor. Eso es lo que intentamos hacer en nuestro día a día.

¿Cuál es la aportación de las sociedades científicas a la profesión enfermera?

Las sociedades científicas aportan a la Enfermería un marco de especialidad que, si bien los estamentos oficiales no reconocen como tal, sí es reconocida por los pacientes y compañeros médicos y de otras profesiones con quienes trabajamos codo con codo por los pacientes. Las cifras del cáncer en España y en el mundo hablan por sí solas y defender un trabajo como el que desarrolla una enfermera oncológica, en un marco de competencias muy específicas, debería ser una especialización oficial y no es. La Enfermería Oncológica se especializa a través de estudios de postgrado y el empirismo, y ha llegado el momento de que todos los actores implicados exijan que les atiendan los mejores profesionales.

¿Qué se puede esperar de sociedades científicas como la SEEO durante los estudios universitarios?

De las sociedades científicas en general, de las de Enfermería en particular y, concretamente, de la SEEO cabe esperar una mirada hacia el estudiante de pregrado y postgrado que se acerca a la universidad con el ánimo y espíritu de aprender, de adquirir capacidades nuevas y mejorar sus habilidades de trabajo. En esa línea trabajamos: compartir conocimiento es una de las mejores experiencias que tenemos los profesionales de la salud y, cuando esa experiencia es transformadora y los estudiantes salen satisfechos y con contenidos en su “mochila” de recursos para cuidar mejor, nosotros nos sentimos muy felices. 

Como docente en constante contacto con los alumnos, ¿qué consideras que te aporta la implicación en una sociedad científica y en la dirección de su revista?

Espero que mis alumnos sepan perdonar la dedicación que les puedo llegar a robar en el tiempo dedicado a la investigación y a la responsabilidad en la revista. A cambio, espero ofrecer conocimientos y la mirada crítica de la búsqueda científica, la reflexión constante y la necesidad de adquirir conocimientos y habilidades. Acercar a los alumnos las investigaciones realizadas por un equipo de investigación donde has trabajado y trabajas no es más que un acto de acercamiento al “se puede”, con la firme convicción de que podemos transformar la sociedad a través del conocimiento, no exento de esfuerzo personal y, algunas veces, de sacrificio.

¿Cuál es tu deseo de futuro en este nuevo puesto?

Poder servir a la sociedad con conocimiento, experiencia y las ganas de trabajar en objetivos muy claros: tratar mejor al paciente oncológico, desarrollar y publicar protocolos y guías que permitan un mejor manejo de sus tratamientos, apoyar la investigación en nuestra área… Vamos sumando sueños, pero con una única perspectiva: nuestros pacientes y su calidad de vida. Como deseo final también, es imposible olvidarse, poder acercarnos al cuidado oncológico más allá de nuestras fronteras, a comunidades dónde no hay posibilidad de diagnóstico, tratamiento o prevención… Mirando al sur, en definitiva.

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